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viernes, 29 de noviembre de 2013

Desde Alcázar a Rubite: el milagro de la Virgen de Fátima de 1951.


Germán Acosta Estévez
Desde que en 1917 tres pastorcillos afirmaron haber presenciado varias apariciones de la Virgen y en una de ellas les comunicó que se construyera una capilla en su nombre en aquel lugar, Fátima se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más concurridos de toda la cristiandad. Comienza a ser construida la basílica en 1928 y consagrada en 1953, pero para llevar a cabo tan ingente labor, era necesaria la recaudación de fondos,  así como para la erección de otros templos consagrados a dicha advocación en diversos lugares de nuestra geografía. Surgen, de este modo, los viajes itinerantes de la imagen a la que se le atribuye el apelativo de peregrina.Granada y La Alpujarra iban a ser testigos de varias de esas peregrinaciones en los años cincuenta, relatadas con un lenguaje hiperbólico y exacerbado por los corresponsales de la época. Nos detendremos, para nuestro cometido, en la que tuvo lugar en nuestra tierra en el mes de julio del año 1951.
Tras procesionar por los pueblos del Valle de Lecrín y Lanjarón, los vecinos de Órgiva se hicieron cargo de transportar a la Virgen en un camión y acompañada de varios coches en lo que viajaban las autoridades locales y miembros destacados de la capital alpujarreña. Dicha comitiva fue recibida con el máximo entusiasmo por parte del pueblo orgiveño en la barriada de las barreras y, una vez en la localidad, como era preceptivo, se celebraron numerosos actos religiosos en torno a la efigie de la Virgen. Desde allí parte hacia Torvizcón  acompañada de las autoridades locales y sigue recibiendo manifestaciones de afecto en el camino por parte de Tablones, vecinos del Puerto del Jubiley y otras cortijadas cercanas hasta que se llegó a la capital del antiguo Estado del Cehel: “En la noche del martes comenzó a manifestarse lo que exponemos, en el bellísimo recibimiento que el pueblo de Torvizcón tributó a Nuestra Señora de Fátima, recibimiento que nos dejó por unos minutos altamente impresionados cuando desde el puente que da acceso al pueblo, contemplamos, por el lado izquierdo, una fila interminable de farolillos de papel de varios colores que se movían en la oscuridad de la noche, iluminando el alto monte por cuyas faldas se deslizaba aquella corriente luminosa, y al observar, por el derecho, la brillantez del escalonado pueblo, que, más que humilde lugar, nos parecía ser una ciudad de luz….”Destaca también el cronista del evento, el engalanamiento del pueblo con colchas alpujarreñas y la misa celebrada en la plaza,  repleta de personas de la localidad y cortijos adyacentes, en la que se dieron más de mil comuniones. Tras ese evento tuvo lugar un besamanos y una subasta de palomas que portaban las andas de la Virgen en la que se obtuvo una recaudación aceptable. (1)
El día 11 por la tarde es el pueblo de Alcázar el que recoge el testigo y se sucede la misma dinámica que en los municipios anteriormente visitados. El día 12, a las 8 de la tarde se  traslada a hombros por los vecinos del pueblo durante los cinco kilómetros que hay hasta llegar a la Venta de las Tontas (hoy Venta Cañadas), donde la esperaban alrededor de 2000 personas de los lugares de Rubite, Bargís, Olías y Fregenite: estos tres últimos no tenían previsto acoger a la imagen, pues sus templos estaban en mal estado para tal acontecimiento. Y allí, ante un simple altar improvisado, tiene lugar el momento más emocionante de esta visita, el de la curación de la niña de 12 años, Amparo Sánchez Martín, natural de Fregenite y que pertenecía a una familia muy humilde. Sus padres, tras haber visitado a muchos médicos de Granada con el propósito de que le restituyeran el habla a su hija sin obtener ningún beneficio ni avance, depositaron todas sus esperanzas en plano religioso y acudieron a ese encuentro con la Virgen de Fátima en la confluencia de las carreteras de Alcázar y Fregenite Con la de Tablate-Albuñol. Tras once meses sin hablar, después de un tremendo accidente mientras se bañaba en una alberca, lanzó un fuerte grito de alabanza a la virgen, coreado por los asistentes al acto, muchos de ellos conocedores del impedimento que sufría la chica:    ¡¡Milagro, milagro! ¡Viva la Virgen peregrina! ¡Viva la Virgen Blanca! ¡Viva la madre de los afligidos!). (2)
Vista panorámica de Fregenite
En calmándose un poco los ánimos, los vecinos de Rubite, con su alcalde, José Lachica a la cabeza, y acompañados por el secretario, el juez, jefe del puesto de la Guardia Civil, médico y maestros del pueblo se hicieron cargo de la imagen y la transportaron a hombros durante los 8 Km que distaba la localidad, llegando a la una de la madrugada. El padre de la niña sanada acompañó todo el camino a la imagen, arrodillándose de cuando en cuando para dar las gracias y con lágrimas permanentemente en los ojos; eso sí, antes de partir, había entregado a Miguel Ángel Granados, párroco de Alcázar cien pesetas para el templo de la virgen. (Durante la visita en agosto de 1957, la niña del milagro acudió a Órgiva para aclamar a su benefactora).
El día 13 se sale de Rubite a las 8 de la tarde en dirección a Polopos haciendo parada en el Haza del Lino donde se había erigido un notable altar, adornado con mantones de Manila y colchas de seda por parte de los vecinos  y del personal del puesto de la benemérita que entonces existía allí tras la época más activa de la guerrilla antifranquista. En Polopos se repitieron los actos de rezar el Rosario de la Aurora, misa para enfermos o procesión por las calles de la localidad. El día 14 llega la virgen a Sorvilán que estaba engalanado con colgaduras, colchas y artísticos arcos , los cuales mantuvieron ocupadas a las mozas del municipio durante tres días, en tanto que en la puerta de la iglesia se había alzado un letrero hecho a base de rosetas de maíz que rezaba: “¡Virgen de Fátima, sálvanos!. El día 15 se celebró aquí el rezo del Rosario, Viacrucis y misa de enfermos con una coral de muchachos del pueblo acompañados de orquesta. Esa misma tarde, la imagen parte hacia Alfornón por el angosto camino que unía ambas localidades, y más tarde a Albuñol como última parada por el periplo alpujarreño. (3)
(1)      Ideal, 12 de juliode  1951.
(2)      Ideal, 17 de julio de 1951.
(3)      Ideal, 19 de julio de 1951.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Alhambra de Salomón

La Alhambra de Salomón, de Jose Luis Serrano, autor de otros libros como Validez y vigencia o Dolomitas y Brenta, es una novela de narrativa histórica que cuenta la historia de la construcción de La Alhambra de Granada; una historia de amor y luchas familiares en una época de esplendor.
La gran novela sobre la construcción del monumento histórico más visitado de España. La Alhambra de Salomón es una novela con rigurosidad histórica, ritmo ágil, lectura amena y un protagonista con una fascinante historia de crecimiento personal. Está ambientada en el siglo XI en el Al Ándalus, una época de esplendor y cultura. Dirigida a los lectores de novelas históricas del estilo de La catedral del mar y El médico. Corre el año 1002. Tras la muerte del padre, la familia Nagrela llega a Córdoba, capital de Al Ándalus. Allí establecen su negocio de plantas medicinales y remedios de espagírica Samuel Nagrela, el segundo varón de la familia, cultiva el comercio y, al mismo tiempo, estudia la ciencia de los griegos, la jurisprudencia judía, el derecho musulmán, el Corán, la Biblia, el Talmud, la lengua aramea, la medicina hipocrática y un oficio que habría de cambiarle la vida: el de calígrafo de la lengua árabe. En el 1013 el ya rabino Samuel inicia su viaje de exilio, tras la guerra civil. Está convencido de que lo guía la Divina Providencia y de que algún día será príncipe de todos los judíos andalusíes. En ese viaje iniciático conocerá a Ilbia, una joven noble recluida en el castillo de Salobreña, con asombrosos conocimientos matemáticos y arquitectónicos, y que habría de convertirse en la mujer de su vida y en la artífice de su sueño: años más tarde, cuando ya es un hombre rico y poderoso, Samuel construirá el nuevo Templo de Salomón.

Sinopsis tomada de casadelibro.com

jueves, 21 de noviembre de 2013

Al lado del cielo


Así definió la situación emocional de nuestra tierra en el año cincuenta y nueve el etnólogo, antropólogo y arqueólogo suizo Jean-Christian Spahni, autor del libro “La Alpujarra, la Andalucía secreta”, quien tras varios meses entre nosotros reconocería haber encontrado aquí arriba, "justo al lado del cielo", ese silencio benefactor, que tanto se parece o asemeja, a la felicidad.

Cuando conocí al bueno de Andrés Linares padre comprendí el estado de felicidad del autor.

 Andrés, que fue rescatado por Spahni de la mili para que le sirviera de guía y ayudante por Murtas en su investigación etnológica, era un un joven animoso que se hizo imprescindible como lazarillo para Spahni, al que mostró todas las facetas de aquella vida tan llena de frescura y esperanza de esos años tan grises. Juntos profundizaron en los valores del trovo, juntos y con otros tamizaron la etnología hasta desprender la “t” y le atizaron de lo lindo al mosto, estableciendo las relaciones comparativas entre las características de los caldos de los diferentes pagos de la Contraviesa. A esas noches de jarana desenfrenada en las que tocaban con los dedos las nubes del cielo le seguían esas mañanas de paz de aquel mundo quieto en el que el sol, que atraviesa la raja del postigo del dormitorio, se refleja sobre el varal de la cama iluminando de lleno el ramillo de albahaca que cuelga y que desprende sus semillas sobre la almohada cuando te das la media vuelta buscando el vaso de agua, y se oye el silencio benefactor que produce el suave canto del gorrión, el verderol y el chamarizo, amortiguado por la resbaladiza danza del agua saltando entre las piedras del barranquillo. Era como estar “al lado del cielo”.